La fiebre en niños es una de las razones más frecuentes por las que los padres llaman al pediatra — y una de las más malinterpretadas. Tu hijo amanece caliente, colorado y muy malito. Buscas el termómetro y — sí, tiene fiebre. ¿Y ahora qué? Para la mayoría de los padres, la fiebre activa una alarma inmediata. Pero vale la pena saber esto: la fiebre no es el enemigo. Es el sistema inmune de tu hijo haciendo exactamente lo que debe hacer — combatir una infección. La temperatura en sí casi nunca es el problema. Lo que importa es qué la está causando, y si tu hijo necesita ser visto por un médico.









